El mismo oxÃgeno que favorece su aireación y la expresión de sus aromas en un primer momento es el gran enemigo y principal responsable de su ocaso. Por eso el remedio más habitual para alargar su vida es devolverle a su aislamiento en la botella. La manera más eficáz –y también bastante más caras– son las versiones domésticas que emplean nitrógeno como gas inerte y permiten, por tanto, eliminar cualquier resto de oxÃgeno. Esta técnica, que ya está presente desde hace tiempo en hoteles y restaurantes, alarga la vida del vino durante varias semanas. Otra forma pero más económica es la Bomba de VacÃo, con este elemento podemos quitar el aire del interior de la  botella, permitiendo conservar el lÃquido por un tiempo no superior a 5 dÃas, dependiendo de la calidad del vino.
Si tuviéramos que darle unos consejos sobre la conservación del vino sobrante serÃan los siguientes: – Utilice siempre el frÃo. Asegura una degradación más lenta del vino. Conserve las botellas en la heladera o en una cava climatizada. – Intente consumir el vino en los tres o, como mucho, cuatro dÃas siguientes a su descorche. Más allá de este plazo, podrá encontrarse sorpresas desagradables. – La bomba de vacÃo es un plus. UtilÃcela si la tiene, pero tampoco se vaya corriendo a la tienda a comprarla como si fuera el remedio para todos sus males. – En vinos de calidad inferior, la degradación será más rápida. No tiene mucho sentido intentar preservar los escasos atributos de un vino corriente. La sangrÃa puede ser un excelente destino para estos sobrantes. Cuando ya no hay nada que hacer con el vino, no lo tire; lo puede utilizar para cocinar. Y, por supuesto, siempre quedará el vinagre…
